Para muchos
lectores jóvenes el nombre de Frank Miller va asociado
fundamentalmente a los numerosos tebeos centrados en Sin City. Otros
más veteranos recordarán sin duda su trabajo durante la década de
los 80 como algo mucho más relevante y digno de mención. De
cualquier modo, lo cierto es que la aparición del primer Sin City,
el que ahora reedita Norma, marcó un punto decisivo en la carrera de
Miller y significó la punta de lanza de un cierto resurgimiento del
género negro en los tebeos.
Sin City resume muchos de los temas recurrentes en la obra de Miller y los
destila hasta un estado total de pureza, que incluso se ve reflejado
en una evolución del dibujo dirigida hacia un síntesis máxima de
contrastes entre blanco y negro. Marv, el protagonista, representa a
su vez la quintaesencia del héroe “milleriano”: el individuo
que, frente a un sistema corruto, emprende una cruzada y no cejará
hasta conseguir su propósito, aunque llegue al extremo del
sacrificio. Sin City comienza con un asesinato, y a búsqueda
obsesiva del culpable será elobjetivo que impulse a Marv, el motor
que el hace vivir.