
Yo esperaba
con ansiedad la nueva serie de
Pantera Negra de Marvel Knights. Pero,
francamente, la esperaba por una afición al personaje que me viene
dese la pasmosa Furia de la Pantera de Don McGregor y Billy Graham en
los 70. En el fondo, no es que tuvuera demasiadas esperanzas para
este relanzamientode un héroe que nunca ha pasado de ser uno de
tantos
Vengadores secundarios con cierto carisma misterioso pero
escaso tirón comercial. Los nuevos autores tampoco parecían
demasiado prometedores.
Mark Texeira es un abigarrado y hortera
aplicador de los principios del realismo romántico estilizado, una
especie de moderno Neal Admans un poco bruto, y
Christopher Priest
(antaño James Owsley), aunque había escrito guiones apreciables
(Spiderman vs Lobezno), era un incógnita. Eso es lo que esperaba
antes. Ahora, tras un año de
Pantera Negra, lo que espero con
ansiedad es cada nuevo número de la serie más original e
imaginativa que ha hecho Marvel en años. En muchos años. Personajes
perfectamente definidos y explotados en todas sus virtudes, diálogos
brillantes, humor excelentemente dosificado, una técnica narrativa
lo bastante compleja en el aspecto formal como para dar una capa
extra de profundidad a una historia con multitud de matices.
Incluso
Mark Texeira convence con esa especie de realimos calorro que tan
bien se ajusta al tono "in your face" de la serie (lástima que
Texeria dure poco). El mejor elogio que se puede hacer al nuevo
Pantera Negra es decir que no parece un tebeo Marvel de los 90.
Eduardo
García Sanchez, volumen uno 8, 2000
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